Justicia para las familias

El encarcelamiento no afecta solamente al prisionero. El encarcelamiento perturba las relaciones entre padres e hijos, hace que millones de niños queden a cargo de otras personas, y fractura la estabilidad financiera de la familia que queda abandonada. Aunque los hijos y cónyuges sean inocentes, sufren junto con el prisionero.

Nosotros tenemos un programa llamado Árbol Ángel es que es un Programa de la Confraternidad Carcelaria que otorga regalos de Navidad, Regreso a la Escuela y la Palabras del Evangelio a los hijos de los prisioneros que de otra forma pasarían desapercibidos durante estas épocas. Lo que es más valioso del programa Árbol Ángel es que establece un lazo de unión entre los niños y los prisioneros. Los padres y madres que están en la cárcel no tienen dinero, ni la oportunidad de ofrecer regalos a sus familias y por lo general se sienten muy frustrados cuando piensan en sus hijos durante estas fiestas. Los hijos de los prisioneros reciben regalos o artículos escolares adecuados para su edad y para sus intereses. Al entregarles regalos en nombre de sus padres que se encuentran en la prisión, los prisioneros saben que sus hijos no los han olvidado y aprecian el que ellos reciban los regalos que ellos no les pueden ofrecer.

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Obra hecha por una confinada.
Foto tomada en Toronto, Canadá
Convención de la Confraternidad Carcelaria Internacional

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